Para responder esta pregunta podemos posiblemente recurrir a nuestro documento de identidad o partida de nacimiento. Allí está nuestro nombre y nuestro apellido; dice cuando nacimos, donde vivimos, de que nacionalidad somos y si vemos la partida de nacimiento se nos dice quienes son nuestros padres.
Estos datos pueden servir para identificar a una persona. Pero, hoy cuando te levantaste y te miraste al espejo: ¿qué viste o a quien viste?
Posiblemente una persona un poco dormida y despeinada. Pero podemos en pocas palabras definirnos ¿quiénes somos?
Yo puedo definirme como un ser creado por Dios, que se equivoca muchas veces, me considero un ser pecador. Pero también me considero un ser amado por los que están a mí alrededor, contenido y apoyado por muchos. Y especialmente un hombre amado por Dios, el cual me perdona diariamente mis pecados y me ayuda a transitar la senda de la vida con alegría y disfrutando cada momento que se me permite vivir. Soy un hijo de Dios no porque yo lo considere sino porque Dios me lo dice e hizo así.
Ensayas una respuesta de ¿quién eres?
Muchos de los elementos que he mencionado de mi persona tienen coincidencia con la tuya: También fuiste creado por Dios, te equivocas, no eres perfecto. Tal vez tengas dificultades con tu familia, con tus amigos, los que están a tu alrededor. Pero seguramente en algo más coincidimos es que Dios te ama. El ama a todos por igual. Dice un texto bíblico que es trascendente para la humanidad.
“Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. Está escrito en Juan 3:16.
Tú también puedes disfrutar del perdón de Dios, solo cree en Jesucristo, el cual dio la vida por ti. Dios quiere transitar cada día de tu vida junto a ti dándote fuerzas y sabiduría para enfrentar cada momento. Permite que Dios obre en tu vida. El quiere que seas su hijo o su hija.
Oración: Padre Dios, gracias por crearme y darme la posibilidad de ser tu hija/o por medio de la fe en la obra de Jesucristo. Ayúdame a vivir con alegría cada día. Amén.
