Ante situaciones aparentemente imposibles, es habitual escuchar a la gente decir: “Soy como Tomás. ¡Solo creeré cuando lo vea!”. Este dicho popular es una referencia al comportamiento incrédulo de un personaje bíblico, el apóstol Tomás, el día de Pascua, al recibir la noticia de la resurrección de Jesús. Por eso, el apóstol Tomás llegó a ser conocido como alguien que tenía grandes dificultades para creer.
¿Tienes alguna pregunta también? Es natural que todos lo tengamos. Pero es necesario aferrarse a las palabras de Pablo, otro apóstol, que nos dice: «Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, habite en vuestros corazones». La resurrección de Jesús es la prueba de la victoria de la vida sobre la muerte. Alegraos por esta buena noticia. Tómate tiempo para escuchar o leer la Biblia. Asistir a una iglesia cristiana. Escuchemos las palabras de Jesús: “¡Dejad de dudar y creed!” ¡Y tenga vida por medio del Señor y Salvador Jesucristo!
Oremos: Querido Dios, te doy gracias de corazón por la muerte y resurrección de Jesús. Tu misericordia no tiene fin. Aumenta mi fe, echando fuera toda duda. Amén
Lee en tu Biblia: Juan 20:19-31
