La tragedia podría venir en un incendio, un acto de terrorismo, una lucha de porristas rivales. A veces logramos castigar a la naturaleza culpable, en otras ocasiones, la propia naturaleza nos desafía con su fuerza o nos quedamos sin explicación sobre las causas.
Cualquiera que sea la tragedia, el dolor siempre lo acompaña. ¿Y Dios? Dice el salmista: “Tú, oh Dios, ves y percibes el sufrimiento y el dolor y estás siempre dispuesto a ayudar” (Salmos 10:14). Listo para ayudar, Dios ofrece esperanza y futuro, y un mundo nuevo.
Oración: Padre, tu Hijo Jesús nos promete la vida eterna. En las tragedias, recuérdame esa promesa y consuela mi corazón. Amén.
Lea en su Biblia Salmo 10
